PULSIONES - Centro de estudio

Nuevas modalidades de presentación del padecimiento psíquico.

 La clínica de hoy en día parecería, a priori, alejarse un poco de las nosografías

clásicas presentadas por Freud durante su época. Este distanciamiento pone en

tensión las formas actuales de presentación del padecimiento subjetivo con los

casos típicos que se suelen estudiar dentro del psicoanálisis. Sin embargo, en el

fondo —y quizás no tanto—, los conceptos freudianos, que posteriormente

Lacan se encargó de profundizar, darle otro giro y “acercarlos” mucho más a

nuestro tiempo, siguen vigentes.


Éstas nuevas modalidades de presentación subjetiva interrogan a la clínica

psicoanalítica de nuestra época en tanto no parecen organizarse al modo de las

formaciones clásicas del inconsciente, manifestando un malestar que rechaza la

posibilidad de tramitación por la vía de la palabra, y aquello que no se tramita por

dicha vía se hace, en cambio, a través del cuerpo pulsional y las acciones

impulsivas, poniendo en jaque la demanda de un análisis y, por lo tanto, el

desarrollo de una transferencia operativa.


Nos encontramos así con sujetos que se presentan en una posición difícil de

conmover, posición de objeto que otorga una cierta satisfacción pulsional, una

ganancia de goce. Se ubican así del lado de una respuesta y no de una pregunta

que se dirige a alguien al cual se le supone un saber, es decir, a un analista. Esta

posición obtura la pregunta por el deseo y exige al analista buscar estrategias

adecuadas para intentar conmover dicha posición y dar lugar tanto a una

demanda como al sujeto de la asociación libre. El analista deberá arreglárselas

para ser tomado por objeto y poner en funcionamiento el deseo del analista en

tanto lugar vacante que permite el despliegue del deseo del sujeto.


Pero ¿Cómo poner a trabajar a un paciente cuando no hay una demanda clara

de análisis?; ¿Cómo poner en funcionamiento el operador del deseo del analista

cuando la pregunta del sujeto se encuentra obturada?

Considero que, si bien éstas nuevas formas de presentación del padecimiento

presentan obstáculos en la clínica psicoanalítica; el psicoanálisis, en tanto

práctica, permite abordar la complejidad que suponen dichas modalidades

subjetivas. El analista, en su estrategia y en su táctica, en su posición en tanto

tal, puede abrir un espacio que permita poner en juego algo del deseo de aquél

que devendrá sujeto. Y que dicha posibilidad se logrará gracias al operador del

deseo del analista.


Sobre el autor:

Lic. Sebastián Gabriel Zylberberg (UBA)

MN: 77676

szylberberg@gmail.com


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