Este breve escrito, pretende abordar un tema que muchas veces es poco recordado cuando nos sumergimos en la obra freudiana, ya sea por requerimientos académicos o instancias de evaluación, o acaso también cuando la lectura tiene un perfil más de recreativo. Si bien sabemos que los inicios de Psicoanálisis se dieron en la coyuntura del uso clínico de la hipnosis como dispositivo terapéutico, no siempre queda del todo claro con qué fines utilizó Freud la hipnosis a fines del siglo XIX. Al mismo tiempo , este ensayo busca encontrar alguna comparación con la posición tomada por Charcot a propósito de esa herramienta, y echar luz sobre las eventuales diferencias.
Para comenzar, es muy valioso recordar, los condimentos históricos que tiene el encuentro de Sigmund Freud con la práctica de la hipnosis, práctica que se encontraba basculando entre la fase experimental y sus posibles aplicaciones en diferentes países como Francia, Alemania e Inglaterra. Según Ernest Jones, Freud viaja a París en septiembre de 1885 para continuar sus estudios médicos y trabajar junto a Jean-Martin Charcot durante 19 semanas, evento posibilitado por el acceso a una beca de estudios1 por parte de Freud. En medio de aquel viaje, el futuro Maestro Vienés, se acercó no solo a los trabajos de Charcot, allí también conoció los trabajos Bernheim, un fiel representante de la Escuela de Nancy, escuela enemistada desde un punto de vista práctico-teórico a la escuela de París. Cuatro años más tarde, conocería personalmente a Bernheim gracias a Forel, tal como lo menciona James Strachey en la introducción que realizó para el texto de Freud “Reseña de August Forel, Der Hypnotismus” (1889), en el marco de un viaje a Nancy, para perfeccionar la técnica del hipnotismo.
Comprender el aporte dialéctico de estas dos corrientes que mantenían una discusión permanente por aquellos años, permite entender también un poco mejor cómo y por qué los primeros usos que Freud le dio a la hipnosis, tenían un carácter terapéutico. Es necesario en este punto, recordar que los ensayos clínicos de Freud se dan dentro del contexto de la aparición de las “nuevas" enfermedades nerviosas, enfermedades que no se correspondían estrictamente con las locuras, locuras consagradas en épocas de Kraepelin . Estas nuevas enfermedades nerviosas, que comenzaba a acuñar el titulo de neurosis, parecían ser efecto de las transformaciones epocales que atravesaba la sociedad.
Ejemplo de esto, son los dos historiales clínicos que el Padre del Psicoanálisis presenta en su texto de 1892, “Un caso de curación por hipnosis”. Allí, Freud da cuenta del valor que tenía el uso de la sugestión cuando el paciente se encontraba en estado hipnoide.
El primero de los historiales, expone la forma de aplicación de la hipnosis sobre una paciente que atravesaba el puerperio. La paciente, quien padecía una intolerancia a la ingesta de cualquier alimento, y además se veía impedida de amamantar a su bebe, luego de dos sesiones de hipnosis en las cuales, bajo estado hipnótico se incluyó la sugestión de ingerir la comida, y descansar, mejoró su condición y pudo amamantar con normalidad. Esta mejora llego a punto tal, que luego de su intervención Freud afirmó que “todo anduvo bien” (Freud, p. 155) en la vida de la joven madre. En el segundo de los historiales, Freud plantea que, gracias a la aplicación de la hipnosis, la paciente2 quien tenía un tic histérico, fue capaz de rememorar el momento histórico, la escena original, y las circunstancias en las que se produjo la génesis de su síntoma, logrando que, con su recuerdo, el tic desapareciera.
Es posible observar que, aunque ambos historiales se encuentran en el registro de un uso terapéutico de la hipnosis, en el primero de ellos, Freud se contenta con utilizarla como herramienta para erradicar los síntomas, es decir, un uso sugestivo, a modo de orden o comando para así levantar los síntomas; mientras que el segundo, el autor va un paso más allá, recorriendo la vía del síntoma como efecto, como producto de una escena olvidada. Sobre estos usos, Freud afirma:
“El genuino valor terapéutico de la hipnosis reside en la sugestión que durante ella se imparte. Esta sugestión consiste en la enérgica negación del achaque de que el enfermo se ha quejado, o en el aseguramiento de que él es capaz de hacer cierta cosa, o en la orden de ejecutarla.” (Freud, p.143)
Hacia 1893 es posible hallar como Freud, en su trabajo “Sobre el mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos: Comunicación preliminar” escrito junto con Joseph Breuer, a través de varios historiales, comienza a inclinarse por un uso de la hipnosis que le permite recuperar recuerdos que tienen fuerza traumática, para así lograr su correcta abreacción e introducción dentro de la conciencia normal por vía asociativa, dejando atrás el uso más sugestivo o de comando a la salida de la sesion de hipnosis.
Esto queda más claro en 1894, cuando Freud publica “Las neuropsipcosis de defensa”, texto donde introduce la noción de defensa frente a las representaciones que resultan inconciliables para el Yo. Allí se rastrea el abandono definitivo de la aplicación de la hipnosis como método que permite suprimir síntomas por vía sugestiva, y el corrimiento hacia un uso técnico de la hipnosis que permite el ensanchamiento de la conciencia, posibilitando el acceso al grupo psíquico escindido. A esta altura, para Freud, el efecto del método catártico de Breuer consiste en volver a guiar la excitación, para forzar luego a reequilibrar la contradicción (entre representaciones) mediante un trabajo de pensamiento y descargar la excitación por medio del habla (Freud, p. 51).
Es historia conocida que hacia 1896, Freud comenzará a alejarse de los tratamientos basados en la hipnosis por las dificultades que supone su aplicación hacia ciertos pacientes3. Aunque su uso terapéutico de la técnica, se acerca más al estilo y propósito que tenía Bernheim, es interesante mencionar que el autor siempre valoró las enseñanzas de Janet, Binet y Charcot sobre su utilización y aplicación en los casos de histeria (Freud, 1893). Recordar los tratamientos salvajes a los que eran sometidas las pacientes, tales como los baños de agua helada o la mutilación de genitales, permite revalorizar los aportes de Freud a los procedimientos terapéuticos.
Acerca de Charcot, es posible afirmar que éste estaba más interesado en un uso experimental, indagatorio y organicista de la hipnosis, alejándose así de las propiedades terapéuticas que abogaban en la Escuela de Nancy, con Bernheim a la cabeza como principal crítico de la Escuela de París.
Según Jacqueline Carroy, en su trabajo “La invención de un sujeto experimental: hipnosis, sugestión y experimentación”, Charcot pretendía revelar las leyes fisiológicas subyacentes al comportamiento de los pacientes, lo cual permitiría comprender la naturaleza patológica de los síntomas histéricos. Fruto de este trabajo clínico -teórico, se pueden rescatar los conceptos de Gran Hipnotismo y Gran histeria.
Para Charcot, la hipnosis le permite revelar el funcionamiento automático de una parte del encéfalo4. Con esto queremos decir, que el prestigioso neurólogo conceptualizó ya hacia 1883 el funcionamiento de un inconsciente de corte fisiológico permeable a los efectos de la hipnosis (Carroy, p.4). Esta concepción, es coherente con los modelos positivistas de la época, los cuales buscaban un acercamiento a la metodología de análisis de las ciencias duras como la física o las matemáticas. Este modelo más organicista de un sistema inconsciente regido por la actividad nerviosa, serviría de base para lo que sería el modelo conceptual del inconsciente freudiano unos años más tarde.
Según lo propone Carroy, la intención de Charcot es "librar todo rastro de subjetividad de los pacientes histéricos, mediante la aplicación de la hipnosis". Esto le permitiría al médico, aislar los signos nerviosos que se ven afectados durante el episodio histérico, acercándose a una idea de objetividad biológica sobre síntomas como la letargia, la catalepsia y el sonambulismo. Según los experimentos de Charcot, en el estado letárgico obtenido bajo efecto de hipnosis, la paciente presenta el síntoma fisiológico objetivo de la hiper excitabilidad neuromuscular; es decir, la paciente mostraría emociones, pero sin expresarlas, pues ellas son el efecto mecánico de una excitación de circuitos nerviosos los cuales desconoce (Carroy, p.3).
A modo de cierre, es interesante (re)pensar estos eventos a la luz de lo que hoy nos atraviesa en el Siglo XXI. Las enseñanzas de Charcot, y la Escuela de Paris, abrieron las puertas de la investigación y la practica para jóvenes profesionales de la salud, en un campo fértil que se presentaba como desconocido: las enfermedades nerviosas. Hoy, escuelas de Psicoanálisis de todo el mundo, entre ellas la escuela argentina, contribuye a una construcción colaborativa de elementos teóricos que permitan tener recursos clínico- teóricos para el tratamiento de padecimientos (¿actuales?) tales como el “ataque de pánico”, las “depresiones” o las problemáticas de consumos.
Entre aquellos jóvenes profesionales de fines de siglo XIX, Freud aparece como un aprendiz más, que, de manera ecléctica, logró conjugar los saberes de los maestros que hemos mencionado, para la construcción de un tratamiento posible para las neurosis. Hoy, sin embargo, uno de nuestros maestros sigue siendo él.
Notas:
1 En alemán estas becas recibían el nombre de Stipendium.
2 Ernest jones afirma que la paciente es Emmy Von N.
3 Elizabeth Von R. habria sido la primera paciente con quien Freud “aplicó” el método de asociación libre.
4 Charcot y Richer, “Notes sur quelques faits d’automatisme cérébral”, ibid., p. 446.
Sobre del autor:
• Emiliano A. Gomez es Licenciado en psicología (UBA) y psicoanalista
• M.N. 79913
• Docente de la cátedra 081 "Fisiopatología y enfermedades psicosomáticas" (UBA), tutor de trabajos practicos en la Práctica Profesional 817 "Abordaje de las patologías del acto: la clínica en los bordes" (UBA), y coordinador docente de {Pulsiones}.
•Contacto:
emigomez.psi@gmail.com
@emigomez.psi
Referencias:
Carroy, J. (1991): Hypnose, suggestion et psychologie. L´invention de sujets. París: PUF. Introduction. Chap. 2 : L´invention d´un sujet expérimental : hypnose, suggestion et expérimentation.
Freud, S. (1889) Reseña de August Forel, Der Hypnotismus. En Obras Completas, Volumen I (pp. 97-110). Buenos Aires: Amorrortu editores; 1999.
Freud, S. (1891) Hipnosis. En Obras Completas, Volumen I (pp. 135-146). Buenos Aires: Amorrortu editores; 1999.
Freud, S. (1892-1893) Un caso de curación por hipnosis. Con algunas puntualizaciones sobre la génesis de síntomas histéricos por obra de la “voluntad contrariada”. En Obras Completas, Volumen I (pp. 147-162). Buenos Aires: Amorrortu editores; 1999.
Freud, S. & Breuer, J. (1893) Sobre el mecanismo psíquico de fenómenos histéricos: comunicación preliminar. En Freud, S. & Breuer, J. (1895) Estudios sobre la histeria. En Obras Completas, Volumen II (pp. 27-43). Buenos Aires: Amorrortu editores; 1999.
Freud, S. (1894). Las neuropsicosis de defensa (Ensayo de una teoría psicológica de la histeria adquirida, de muchas fobias y representaciones obsesivas, y de ciertas psicosis alucinatorias). En Freud, S. Obras Completas, Volumen III, pp. 41-68, Buenos Aires, Amorrortu, 1999.
Jones, E (1985). Freud (1). En Salvat Editores, versión española de la obra original inglesa: The life and work of Sigmund Freud. Editorial Anagrama, Barcelona (1985).